Ambos lugares fueron clausurados por infringir la ordenanza de nocturnidad.
“La clausura es la última instancia. En el caso del Club –emplazado en Aristóbulo del Valle al 8.500- hubo varias denuncias de vecinos de ruidos molestos y realización de eventos sin autorización. En el bar de Obispo y 4 de Enero, los titulares tienen que ir a regularizar la situación a la Municipalidad para levantar la clausura” detalló el secretario de Control y Convivencia ciudadana, Fernando Peverengo.
El secretario explicó que las clausuras van a permanecer hasta que los responsables se acerquen al municipio a regular la situación.