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Desde el MPA aseguran que, con la pandemia, se agravó la violencia de género
A seis años de la primera movilización del colectivo Ni Una Menos, la titular de Unidad Especial de Violencia de Género Familiar y Sexual Alejandra Del Río Ayala reconoció avances en la decisión de mujeres de dar el paso al realizar la denuncia, sin embargo destacó que hay mucho camino por recorrer aún. Además, aseveró que la violencia aumentó con el advenimiento de la pandemia.
"La pandemia ha sido todo un desafío particularmente para la Unidad de Violencia de Género Familiar y Sexual. No solo por el impedimiento de estar todos en una misma oficina, si no por que trabajamos con casos muy sensibles que surgen en el marco de relaciones de familia donde muchas veces hay relaciones de convivencia. Es aggiornarnos a una metodología de trabajo distinta y dar respuesta a situaciones que, en muchos casos, se agravan con la pandemia", comenzó diciendo Del Río Ayala en díalogo con Telefe Santa Fe.
Con respecto a cómo fue el nivel de denuncias durante este período, describió que "en todo este año y unos meses que llevamos en esta situación, hubo momentos. Un momento inicial donde bajaron muchísimo las denuncias, que fue con el ASPO. Y, desde el MPA, de manera urgente, tuvimos que empezar a pensar distintas estrategias para hacer más accesible hacer la denuncia. Luego, se dieron un cúmulo de denuncias de golpe: se mantuvo hasta el momento actual. La semana pasada tuvimos un aislamiento restrictivo, pero las denuncias se siguen manteniendo: quince por día, a veces veinte, y los fines de semana son el doble".
"Estos números que doy son casos de violencia de género y familiar, pero están excluidos los casos de violencia sexual, por lo que el cúmulo de denuncias es mayor. Muchos de los casos ocurren en el marco de una convivencia, con lo cual la situación de pandemia ha agravado esto. Y hay muchos casos que no se denuncian o que no se identifican como tales. Todavía siguen existiendo en el marco de algunas comisarías la minimización de situaciones que hace que las mujeres no quieran denunciar", añadió.
Además, se refirió a la situación de quienes perciben la violencia. "Cuando la violencia es en el marco de una relación de pareja y hay hijos o personas a cargo, también son considerados víctimas secundarias de estas situaciones. Crecen en un contexto que no es apropiado. Es considerado nosivo desde lo psíquico".
En relación al crecimiento de las denuncias, opinó que "hoy se denuncia más porque es más accesible que hace 50 años. No sé si hay más casos. Sí hay más situaciones reconocibles como violencia que antes no eran consideradas violentas. Culturalmente no se las consideraba violentas".
En cuanto al camino a transcurrir, señaló que "el cambio empieza por uno y por una. Es una lucha muy difícil cuando uno se encuentra del otro lado con personas que no entienden o no son permeables a estas realidades. La violencia es más común y habitual de lo que se piensa. Muchas veces se espera un modelo de situación: el cambio empieza por uno. No es suficiente sentarse a leer una convención, un libro de violencia de género: pasa por ir incorporando conceptos y aplicarlos efectivamente".
Por otro lado, ante la consulta de la inacción de la justicia cuando se realizan denuncias previas a un femicidio, describió que "es muy complejo analizar un caso de femicidio cuando hay denuncias previas. El problema que tienen, que no lo digo apuntando a una reforma, desde la perspectiva jurídica, viene dado porque son delitos que tienen penas bajas: a lo mejor empiezan con delitos como cachetada o insulto y tienen penas que no ameritan prisión preventiva. La respuesta penal viene cuando el hecho ya ocurrió: no va a solucionar el conflicto. Lo puede calmar momentáneamente".
"Es importante apuntar a otras estrategias distintas a la respuesta punitiva. Es lamentable que pase, por supuesto, que existan múltiples denuncias y no se actuó en absoluto. Pero muchas veces, por más que existan denuncias previas y que se hayan trabajado, no necesariamente el que se hayan trabajado vaya a llevar una prisión", agregó.
Finalmente, se refirió al fallo del Juez Mingarini, que argumentó la utilización de un preservativo en una supuesta violación para dejar en libertad al acusado del hecho. "Hay que hacer una distinción entre la decisión en sí y los fundamentos. Uno no tiene mucho derecho a cuestionar que le den o no la razón cuando pasa esto. Distinto es cuando la decisión se toma en base a cietas concepciones que no se pueden seguir sosteniendo. Lo repudiable de la resolución tiene que ver con esto: no tanto con la decisión. No se puede admitir es seguir reproduciendo ciertos patrones que tienen que ver con estereotipos de género y cuestiones sancionadas reiteradas veces. Estas decisiones jurídicamente se apelan, se recurren. No se pueden permitir".
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