Cada 23 de septiembre se celebra el Día Mundial del Perro Adoptado, una fecha destinada a generar conciencia sobre la tenencia responsable y la importancia de darle una segunda oportunidad a los animales abandonados.
En este marco, la historia de Adolfo y Hansen se convierte en un símbolo del amor incondicional que nace cuando una persona elige adoptar.
Adolfo Schimith atravesaba un momento muy difícil cuando Hansen llegó a su vida. Durante la pandemia, perdió a su perrita de 18 años, a quien describía como una compañera inseparable. En medio del duelo y la soledad del confinamiento, pensó que no volvería a tener una mascota. Pero todo cambió gracias a un vecino y a una organización protectora de animales.
“En agosto de 2020, me llegó la oportunidad de adoptar a Hansen. Yo no quería saber nada, estaba dolido, pero un amigo me llevó hasta la protectora y fue amor a primera vista. Desde ese momento, no nos separamos más”, cuenta Adolfo.
Hansen, un perro cariñoso, sociable y lleno de energía, rápidamente se ganó el corazón de su nuevo dueño. “Él me salvó. Yo estaba solo, angustiado. Tenerlo a él cambió mi día a día. Ahora tengo compañía, alguien que me recibe con cariño, que me escucha... porque uno también habla con ellos, ¿no?”, dice entre risas.
Pero la historia también tiene otro protagonista: Marcelo, camarógrafo de TELEFE SANTA FE y vecino de Adolfo, quien fue clave en el proceso de adopción. “Marcelo fue mi conexión con la protectora. Él me llevó, me ayudó, y hoy es como el padrino de Hansen. No somos solo vecinos, somos familia”, comenta con gratitud.
Adolfo remarca que adoptar no es simplemente “tener un perro en casa”. Implica compromiso, cuidado y amor. “No es sacarlo de la calle y listo. Hay que alimentarlo bien, llevarlo al veterinario, estar presente. Es como un hijo más”, reflexiona.
En el Día del Perro Adoptado, historias como la de Adolfo y Hansen nos recuerdan que muchas veces no solo rescatamos a un animal: ellos también nos rescatan a nosotros. Porque en ese intercambio silencioso de amor, compañía y lealtad, las dos vidas cambian para siempre.