Carla, por un instante, se dedicó al relato. Lo hizo en el preciso instante que su equipo, Arsenal de Sarandí, estaba por patear un tiro penal que le podía dar el ascenso a Primera División. Su oyente privilegiada fue Mía. Y Mía, es nada menos que su hija, que privada de ver, tenía que sentir lo que ocurría a través de las palabras de su mamá.
La historia se hizo viral a través del video que apareció en las redes sociales y ambas hoy disfrutan de lo sucedido y prometen fidelidad a esas colores que las llenan de pasión.