Picadas en la Costanera: vecinos vuelven a pedir controles

"No estamos pidiendo mucho, solo la paz y seguridad que cualquier ciudadano merece", suplican.

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Noticias: Picadas en la Costanera: vecinos vuelven a pedir controles

Los fines de semana, cuando la ciudad debería sumergirse en un descanso merecido, la tranquilidad de la Costanera santafesina se ve bruscamente interrumpida por el estruendo de motores rugiendo a alta velocidad. A partir de la medianoche, la avenida Almirante Brown se convierte en una pista de carreras improvisada, sumiendo a los vecinos en un estado constante de alerta y preocupación.

Los vecinos, exhaustos por noches de insomnio y ansiedad, vuelven a alzar la voz para denunciar una situación que parece no tener fin. Las quejas se multiplican, y la indignación crece ante la falta de soluciones efectivas que pongan fin a estas peligrosas carreras clandestinas.

La problemática no es nueva, pero cada fin de semana los reportes son más frecuentes. "Es especialmente los fines de semana cuando esto se vuelve insoportable", relata un vecino afectado, quien prefiere mantener el anonimato por temor a represalias. "Lo más molesto es que justo los fines de semana, cuando la mayoría puede descansar, no se permite dormir. Y la inseguridad... ¡ni hablar! En Año Nuevo, un auto chocó muy cerca de donde había chicos jugando. Es un milagro que no haya pasado una tragedia."

La preocupación por la inseguridad no es infundada. Los conductores que participan en estas picadas suelen hacerlo a altísimas velocidades, sin considerar el riesgo que representan para quienes transitan o residen en la zona. Las calles, en su mayoría desprovistas de supervisión adecuada, se convierten en un escenario de peligro constante.

"Vemos la presencia de la policía, sí, pero los inspectores de tránsito, que deberían estar controlando, brillan por su ausencia," comenta otro vecino, visiblemente frustrado. Este vacío de autoridad parece facilitar la repetición de estos eventos, especialmente durante las noches de calor, cuando la Costanera se llena de personas que se reúnen para disfrutar del aire fresco, pero que terminan siendo testigos involuntarios de estas carreras ilegales.

"No podemos seguir viviendo así," clama uno de los vecinos. "Queremos una solución definitiva, algo que realmente funcione y que ponga fin a este tormento. No estamos pidiendo mucho, solo la paz y seguridad que cualquier ciudadano merece."