La madrugada del domingo en el norte de Santa Fe quedó marcada por la tragedia. Un ataque a tiros terminó con la vida de un adolescente de 16 años y dejó a otro chico de la misma edad peleando por su vida en terapia intensiva.
Una noche que terminó en horror
Todo pasó cerca de las 6.10, en la esquina de Hermano Figueroa y Alfonsina Storni. Un hombre en moto disparó varias veces contra un grupo de jóvenes que estaba en la vereda. Nadie sabe bien por qué, ni cómo empezó todo. Lo cierto es que el sonido de los disparos rompió la calma y cambió para siempre la vida de dos familias.
Cuando llegó la policía, la escena era caótica: unas diez personas estaban alteradas, enojadas y hasta hostiles con los efectivos. Algunos intentaban limpiar la vereda con baldes de agua, como si quisieran borrar las huellas de lo que había pasado minutos antes.
El dolor de las familias y el silencio
En medio del descontrol, Emiliano Fabre, de 35 años, apareció y contó que había llevado a su hijastro, Carlos Barrionuevo, al Hospital Iturraspe. Carlos tenía un balazo en la cabeza y la nuca. Minutos después, llegó otro adolescente, Pablo Casal, también de 16 años, con un disparo en la espalda y en estado delicado.
La noticia más dura llegó a las 7: Carlos Barrionuevo no resistió y murió. Pablo Casal quedó internado en terapia intensiva, luchando por recuperarse.
La policía y los investigadores intentaron hablar con los familiares en el hospital, pero nadie quiso dar detalles ni contar qué había pasado. El silencio y la tensión eran totales.
¿Qué se sabe del ataque?
Por ahora, lo único claro es que alguien en moto disparó varias veces contra el grupo. Pero los detalles siguen siendo un misterio. Las familias, lejos de unirse en el dolor, se acusan entre sí y la confusión crece.
La Fiscalía ya está trabajando para reconstruir lo que pasó, identificar al tirador y saber si hubo algún enfrentamiento previo. Por ahora, la investigación recién empieza y las preguntas superan a las respuestas.