El Poder Judicial de Santa Fe condenó a Daniel Marcos Britos a la pena de 3 años, 7 meses y 20 días de prisión de cumplimiento efectivo. La Justicia comprobó su autoría en una seguidilla de asaltos que afectaron a vecinos del distrito costero. La investigación fue liderada por la fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Rosana Peresin, junto a la Policía de Investigaciones (PDI).
La captura de Britos se desencadenó tras un golpe en una vivienda de calle Chanaes al 5300, donde robó 30 millones de pesos, 1.100 dólares y una computadora Mac mientras los dueños dormían. Los peritos lograron identificarlo gracias a una huella dactilar que dejó en el ventanal que forzó para ingresar.
Mismo modus operandi en Colastiné y Rincón
El dictamen unificó diferentes causas bajo las figuras de hurto calificado por escalamiento y robo por fractura de cercos. La fiscalía remarcó que el imputado repetía una modalidad delictiva adaptada a las características de las viviendas de la Costa.
A diferencia del dinero en efectivo de su último gran golpe, en los cinco hechos anteriores ocurridos entre el 30 de marzo y el 13 de mayo, el delincuente robaba elementos esenciales para los servicios diarios de la zona, tales como:
Bombas centrífugas e ionizadores para el tratamiento de agua.
Garrafas de gas.
Mangueras de riego.
"Son elementos que tienen un valor económico y operativo muy importante para quienes viven en Rincón y Colastiné, ya que la forma de obtener el agua en la zona depende sí o sí de una bomba", recordó la fiscal Peresin.
El escondite en la "vía muerta" y un frondoso prontuario
Radio de acción cercano: Un dato que llamó la atención de los investigadores es que el condenado operaba a escasas cuadras de su propio domicilio, ubicado en el asentamiento conocido como la "vía muerta". Todas las viviendas vulneradas se encontraban a una distancia de entre tres y seis cuadras de su base de operaciones, hacia donde escapaba a pie con los objetos robados.
Aunque inicialmente las causas figuraban como autor ignorado (NN), el cotejo de las huellas y el análisis secuencial de los videos de cámaras de seguridad confirmaron que actuaba de forma solitaria. Finalmente, el MPA confirmó que Britos poseía un frondoso prontuario penal que agravó su situación: contaba con una condena previa de 2014 por homicidio calificado y otra de febrero de este año por encubrimiento.