La enfermedad de Parkinson es un trastorno del movimiento del sistema nervioso central (la red de células que controla la motricidad del cuerpo) cuya principal característica es que empeora de manera progresiva con el paso del tiempo.
Síntomas iniciales y progresión de la enfermedad
Los síntomas de esta afección suelen aparecer de forma lenta y gradual. Por lo general, la primera señal de alerta se manifiesta a través de un temblor apenas perceptible en una sola mano, en un pie o en la mandíbula.
Si bien los temblores son el signo más conocido del Parkinson, el trastorno abarca una variedad de complicaciones físicas:
Rigidez muscular: Dificultad y tensión en las articulaciones que limitan el rango de movimiento.
Bradicinesia (lentitud en los movimientos): Disminución de la capacidad motriz que hace que las tareas cotidianas sean más difíciles y requieran más tiempo.
Problemas de equilibrio: Inestabilidad al estar de pie o al caminar, lo que aumenta significativamente el riesgo de sufrir caídas.
Impacto en la expresión y la comunicación
En las etapas iniciales del Parkinson, es común que se alteren aspectos de la comunicación no verbal y el habla. El rostro del paciente puede perder expresividad (mostrándose rígido o inexpresivo) y los brazos pueden dejar de balancearse de forma natural al caminar. Asimismo, el habla suele volverse más suave, monótona o, en casos avanzados, incomprensible.