Eran cerca de las 10 de la mañana, cuando Sandra estaba calentando agua para tomar unos mates en el barrio San Martín de Santo Tomé.
"Decí que había dejado a mi nietito, sino, no sé que hubiera pasado", cuanta la mujer que además recibió varios golpes: "ahora se empiezan a notar los moretones".
Mientras estaban buscando plata, el perro los atacó para defender a la dueña de casa. Ahí fue cuando lo apuñalaron.
“Entraron por el fondo pero a uno de ellos le tiré con el agua caliente, y lo quemé porque gritó”, asegura Sandra.
Es la cuarta vez que un integrante de la familia sufre un robo o asalto en el barrio, aclaró la víctima.
Se llevaron los ahorros de toda su vida, pero la mujera agradece que ella y su perro "están vivos".