Cuando tenía dos años, sus padres -judíos que huían del nazismo- la dejaron en manos de un matrimonio católico buscando salvarla del genocidio.
Hélène Gutkowski, fue solo una entre los cientos de niños judíos que pudieron sobrevivir gracias a la solidaridad de familias anónimas. Su conmovedor testimonio, las heridas del "abandono" y los recuerdos de una infancia rota.