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Emprendedoras de Las Flores transforman descartes en muebles y adornos navideños
Un grupo de vecinas del barrio reutiliza maderas y objetos en desuso para crear arbolitos navideños, sillas y mesas. Con precios accesibles y una creciente demanda, buscan además impulsar proyectos solidarios para asociaciones civiles y copas de leche.
En el Barrio Las Flores, un grupo de amigas encontró en la reutilización de materiales descartados una oportunidad laboral y, al mismo tiempo, una forma de aportar creatividad y solidaridad a su comunidad. Recorren las calles en busca de maderas y soportes en desuso, que luego transforman en mesas, sillas y hasta originales árboles navideños realizados íntegramente con elementos recuperados.
“Son arbolitos hechos con maderas que buscamos en la parte donde tiran lo viejo”, contó Ale, una de las emprendedoras. “Vamos saliendo con algunas compañeras de mi edad, armamos los arbolitos, los pintamos y los decoramos. Es un proceso, y después los publicamos y los vendemos. Es una linda salida laboral, porque muchos no saben que con tantas cosas descartables se pueden hacer cosas hermosas”.
La iniciativa tuvo una gran aceptación en el barrio y más allá. Ale asegura que su facilidad para conversar y el boca a boca fueron clave para que las ventas crecieran todos los días. “Gracias a Dios, me fui haciendo conocida y fui vendiendo por amigos de amigos. Estoy re bendecida y feliz”, expresó.
Los arbolitos, que vienen en distintos tamaños y diseños, se comercializan entre 9.000 y 12.000 pesos, valores muy por debajo de los que se encuentran en comercios formales. Pero el emprendimiento no se detiene allí.
Ale adelantó que uno de sus proyectos es reutilizar pequeños asientos descartados por empresas del barrio para transformarlos en banquitos destinados a asociaciones civiles y espacios comunitarios. “Yo caminaba por Las Flores, veía cuando los tiraban y pedía que me los regalaran. Con eso trabajo en talleres de carpintería y hago un montón de cosas”, explicó.
El objetivo es que esos banquitos lleguen a lugares donde realmente hacen falta. “Hay chicos que, por ejemplo, necesitan sillas para las copas de leche y no tienen posibilidad de tenerlas. Sería divino poder hacer esos asientitos para asociaciones civiles. No tenemos poder adquisitivo, pero sí podemos hacer esto y ayudar”, afirmó.
Con creatividad, esfuerzo y una mirada solidaria, estas mujeres demuestran que lo que para algunos es descarte, para otros puede convertirse en trabajo, oportunidad y acompañamiento para la comunidad.