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Te presento a... Antonela Baialardo
Nadie quiere ir a terapia intensiva y ella entra todos los días para trabajar con la enfermedad y el dolor. “Estamos cuando todo sale mal”, sostiene la joven médica rodeada de dispositivos, monitores y respiradores , en un mundo que por momentos se vuelve paralelo….siempre a contrarreloj y al filo de la vida y la muerte.
La terapia es el área de mayor complejidad que tiene un efector de salud, donde se vive en emergencia permanente. Los profesionales se preparan durante muchos años para ejercer como intensivistas. Se trata de personal altamente calificado con formación especifica, una condición que los convierte en un recurso limitado. Es difícil conseguir terapistas y en pandemia quedo evidenciado con mayor impacto.
“La terapia intensiva es dura, la muerte camina al lado nuestro todos los días. Por eso hay que estar muy convencido de querer hacer eso”, sostiene Antonela.
La gratificación más grande es cuando el paciente que ingreso en estado critico sale caminando del hospital.
Los profesionales indispensables estuvieron a su lado, aplicaron el tratamiento adecuado y hasta sostuvieron su mano cuando le retiraron el respirador.
Y quien no llego a ese punto, por cosas que superan a la medicina, también recibió cuidados óptimos de todo el plantel de salud.