Pablo Laurta, señalado como responsable de tres homicidios que sacudieron a la ciudad de Córdoba, fue llevado a Concordia para prestar declaración en el marco de la investigación por el último asesinato: el del remisero que lo transportó desde Entre Ríos hasta Córdoba.
En este contexto, Laurta rompió el silencio y afirmó que actuó “todo por justicia”. Sin embargo, al llegar a Concordia, volvió a dirigirse a los medios y expresó: “Hay que venerarlo; es un mártir”. Esta declaración, que carece de una explicación clara, está siendo analizada por los investigadores, quienes intentan determinar si se trató de una estrategia para aparentar no estar en sus cabales y así ser declarado inimputable, o si lo dijo de manera consciente.