El Servicio Penitenciario bonaerense ya manifestó su preocupación por el estado psicológico de los ocho jóvenes condenados. No obstante, el que más llamó la atención fue Thomsen, quien a lo largo del juicio se lo consideró "el líder del grupo" y quién "más golpeó" a la víctima mientras estaba desvanecida en el suelo.
Incluso al momento de conocer la sentencia, él se desmayó en la sala de audiencias del Tribunal Oral del Crimen N° 1 de Dolores y debieron detener la lectura.
Según confirmaron fuentes penitenciarias, "los ocho están con una medida de resguardo de integridad física por miedo a que se lastimen ellos mismos por la depresión que padecen", al tiempo que indicaron que "hay temor de que puedan suicidarse".
Esto se debió a las reiteradas patadas que el condenado le dio a la celda en donde se encuentra detenido. Recién logró calmarse cuando fue visitado por un pastor, quien le entregó una Biblia como material de lectura.