El 30 de marzo del 2026 quedó ya en la memoria y en el corazón de cada santafesino y santafesina. Hace un mes, un alumno de 15 años de la escuela “Mariano Moreno” de la localidad de San Cristóbal ingresó a la institución con un arma en la mochila. Minutos antes de la hora de ingreso a clases, se acercó a la zona de baños de la misma, sacó la escopeta y abrió fuego. Producto del accionar, otro estudiante de 13 años (llamado Ian Cabrera) recibió dos disparos que le provocaron la muerte de forma inmediata. Otros ocho estudiantes recibieron lesiones, siendo dos de ellos quienes debieron ser atendidos en los hospitales de Rafaela y Santa Fe.
El autor del hecho fue detenido y se le secuestró el arma utilizada, que había robado de la casa de su abuelo. Días después fue imputado, aunque su situación judicial está atravesada por su condición de no punible debido a su edad.
Posteriormente, la investigación avanzó con la detención de otro menor, de 16 años, acusado como partícipe secundario, quien permanece con prisión preventiva en la Unidad Penal Juvenil de Las Flores.
A raíz de este hecho, que rápidamente se ganó la tapa de todos los medios de comunicación a nivel nacional, se conoció que la existencia de comunidades virtuales vinculadas al llamado “true crime”, especialmente a través de la plataforma Discord.

El regreso a clases
En la ciudad, el ciclo lectivo se vio interrumpido por más de 10 días. El regreso a las aulas fue progresivo: primero volvieron alumnos de otras instituciones y, finalmente, el 16 de abril, los estudiantes de la Escuela 40 retomaron la actividad de manera gradual, en grupos reducidos y con turnos, priorizando el acompañamiento emocional.
Se iniciaron trabajos de charla e interacción interdisciplinaria. Se dio paso a que los alumnos puedan expresarse. “La palabra” como herramienta propia se transformó en el elemento principal para atender las consecuencias de este hecho.
