El caso que involucra a Juan Martín Brussa, un policía acusado de abuso sexual en contra de una cadete dentro del Instituto de Seguridad Pública (ISEP) en Santa Fe, ha causado una gran conmoción. La audiencia de medidas cautelares, que tuvo lugar este viernes, concluyó con la decisión del juez Lisandro Aguirre de mantener al imputado en prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación.
El fiscal Matías Broggi, de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas), fue quien formuló la imputación contra Brussa. Se le atribuye la autoría del delito de “abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por personal policial en funciones”. Broggi solicitó la medida de máxima cautelar para asegurar que el acusado permanezca tras las rejas, un pedido al que el defensor Pedro Busico se opuso, sugiriendo medidas alternativas no privativas de la libertad. No obstante, el juez Aguirre decidió que Brussa continúe en prisión preventiva, respaldando el planteo del fiscal.
El hecho que se investiga ocurrió el pasado jueves 12 de septiembre en las instalaciones del ISEP, ubicadas en la localidad de Recreo. Según la denuncia presentada por la cadete, ella estaba prestando servicios en la cocina del instituto cuando Brussa la abordó y le pidió que lo acompañara a un depósito cercano. Una vez allí, el policía se abalanzó sobre ella y comenzó a realizarle tocamientos en sus partes íntimas sin su consentimiento.
La víctima logró zafarse de la agresión, escapó del lugar y, ese mismo día, radicó una denuncia formal contra Brussa. El caso fue tomado por el fiscal Broggi, quien actuó rápidamente y ordenó la detención del oficial. Brussa fue arrestado el viernes siguiente y formalmente imputado el martes, en una audiencia a puertas cerradas debido a la naturaleza sensible del caso y por pedido de las partes involucradas.